APRENDIENDO A VIVIR

SOMOS LO QUE COMEMOS Y LO QUE PENSAMOS: Nuestra salud mental depende en buena medida de nuestro sistema de creencias y de nuestra alimentación.
Este blog quiere ser un punto de encuentro para las personas que buscan una explicación, para los que no comprenden; aquellos y aquellas que buscan con una actitud libre y abierta respuestas...
...quiere ser una herramienta a favor de la tolerancia, la justicia y la libertad...
...un instrumento para tomar el control...
...una ayuda para conocerse mejor, comprender la existencia humana, nuestras necesidades y apegos...
...en definitiva una herramienta para llenar nuestro vacio interior y recuperar la confianza...

viernes, 1 de septiembre de 2017

"USO DEL LENGUAJE"

"Los límites de nuestro lenguaje son los límites de nuestro mundo". Ludwig Wittgenstein

Frente a la lógica monista hegeliana, que consideraba la realidad como un todo indivisible, Russell defendió una lógica pluralista y atómista que daba por supuesto que el mundo era una multiplicidad de cosas separadas. Podemos decir que para Hegel lo importante es lo infinito en su relación con lo finito y Russell adopta la lógica desde lo finito; es decir, a través de la relación del hombre con el objeto.

La implicación más importante de la postura de Russell es que el lenguaje solo admite proposiciones sobre los hechos, simples y atómicas; es decir, los hechos percibidos por los sentidos. Con esto, Russell está dando por supuesto que lenguaje y mundo son isomórficos; es decir, que tienen la misma estructura. Sin embargo surgen problemas en algunas proposiciones complejas que no pueden ser reducidas a proposiciones atómicas por lo que hay que concluir que en el mundo además de hechos atómicos, también hay hechos "generales". De hecho, Russell concluye que el número de objetos del universo no es finito, criticado por Wittgenstein por no ser una verdad lógica. 

Wittgenstein intentó descubrir la relación entre el lenguaje y el mundo (el mundo de Wittgenstein son los hechos, lo que acontece, lo que ocurre, lo fáctico). Las cuestiones existenciales, religiosas, éticas, estéticas; si la vida tiene sentido, si existe alguna divinidad y cual es la relación con nosotros, no son más que pseudoproposiciones para él; es decir, que el lenguaje ha sobrepasado sus límites. 

Sin embargo la lógica nada dice sobre el mundo ni describe los hechos. Para hablar de la lógica hay que salirse del mundo. Las tautologias tampoco dicen nada del mundo, son verdaderas en todos los casos independientemente del mundo y las contradicciones son falsas en todos y cada uno de los casos independientemente del mundo. La verdad de las tautologias es cierta; la de las contradicciones imposible, y la de las proposiciones posible. No hay proposiciones necesariamente verdaderas, ni leyes científicas, solo hipótesis. 

Wittgenstein consideraba que cuando escuchamos una proposición, primero captamos su significado y solo en un segundo paso podemos determinar, previa contrastación con el mundo, si es verdadera o falsa. En este contexto podríamos situar los halagos, las falsas promesas y otros procedimientos que a través del lenguaje utilizan los políticos para convencer al pueblo y convertirlo en instrumento de su propia ambición. 

La sociedad moderna, ávida de juegos, y de satisfacer su curiosidad superficial instigados por la influencia de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías; es decir, de extender el conocimiento de la confusión; un legado de la ilustración que entendía que la acumulación de conocimientos científicos y técnicos llevaría a la depuración moral de los individuos y no ha conseguido más que tenerlos entretenidos y confusos. 

Según Wittgenstein los ateos y creyentes tienen algo en común: ambos son víctimas del pensamiento científico. Los primeros, como Russell porque no encuentran pruebas de la existencia de Dios; los segundos, porque intentan probarla. Sin embargo, las creencias y la apreciación estética se muestran en nuestras acciones y reacciones. Todo lenguaje nace de una forma de vida,  y si esa vida cambia, su lenguaje reflejará el cambio. El lenguaje está tejido con las acciones, nace de la praxis de una comunidad. El problema surge cuando el lenguaje se sale de su engranaje para hacer fiesta y comienza a girar en el vacío, apoyando una forma de vida que no tiene sentido más que para enriquecer barrigas.


jueves, 31 de agosto de 2017

"APRENDER A CREER"

"La ciencia está llena de ficciones, imágenes y postulados que no están respaldados por los hechos, pero que resultan enormemente productivos y serviciales para los fines científicos". Hans Vaihinger 


Para los materialistas, el universo era un mecanismo gigante movido por implacables leyes naturales y las criaturas humanas una especie de ejército anónimo e insomne carente de autoconciencia. Estudios sobre electricidad animal daban a entender que los procesos fisiológicos respondían a leyes físicas y que acciones aparentemente voluntarias eran en realidad, reacciones reflejas. Estas teorías dieron pie a una imagen de los seres humanos como mecanismos. T. H. Huxley defendió esta idea en ensayos como "¿Tiene alma una rana?", y "De la hipótesis de que los animales son autómatas"

Ni el determinismo ni la libertad pueden probarse, pero hay que optar por lo uno o por lo otro. Con los actos de voluntad producimos nuestra propia libertad. Si decidimos creer en la libertad, podemos equivocarnos, pero, el porvenir de esa ilusión depende de esa decisión. En el proyecto vital, la persona es a la vez paciente y cirujano. 

El propio acto de decidir presupone fe en la libertad. No hay dimensión en la vida que no esté conectada con la intuición de nuevas posibilidades y alternativas. Vivir consiste en arriesgarse. No es posible imaginar o producir algo original sin creer en el tal vez y no hay forma de tener éxito o realizarnos sin creer. La confianza y la intención favorecen la obtención de resultados que, teóricamente, siempre parecen inciertos. 

Nos sentimos humanos e inteligentes porque creemos que hacemos las cosas porque elegimos hacerlas,  o sea, porque nos creemos libres. Con la acción libre, sentimos los cambios corporales mientras ocurren. No hay mejor precepto para el crecimiento personal que aquel que nos invita a atender a lo que hacemos y expresamos para generar en nosotros sentimientos positivos y creativos. No es tan importante saber si sentimos calma como actuar como si la tuviésemos. 

La mejor forma de sentirse alegre es aprender a mirar nuestro alrededor con jovialidad y actuar como si la alegría estuviera allí. Igualmente para sentirnos amables, valientes, etc., debemos centrar nuestra voluntad para actuar de acuerdo a tal fin. Una frase acertada o una carcajada puede crear más comunión entre enemigos que horas de lucha interna de cada uno con los demonios de nuestros sentimientos internos. 






martes, 29 de agosto de 2017

O MUNDO DE ANXÉLICA

Capítulo 16: Anxélica e Galahad regresan a Compostela. 


     Ás catro e media da tarde, envolta no seu abrigo cor cincenta, adormecida aínda pola noite pasada, iniciou o camiño do cemiterio. Ao seu carón, Galahad collido da man. Tras eles, como se marcara o paso da moitedume que os acompañaba, o cabalo branco. Diante, os costaleiros cargaban o féretro que, a cada pouco, tiñan a ben pararse a carón dos ruleiros cargados de espiños, camiño do adro da capela do Santo Estevo. Atrás quedaba o coche fúnebre á beira da fraga.
    Orballaba, e os paxaros coas plumas molladas, observaban o fúnebre cortexo desde o alto dos carballos, eucaliptos, salgueiros e castaños. Das árbores que rodeaban os pequenos prados, caían pequenas pingueiras que semellaban esbagullar. Ánxelica, cos ollos pechados recordaba as coplas de Jorge Manrique á par que se enxugaba as bágoas. 
Partimos cuando nascemos, 
andamos mientras vivimos, 
e llegamos 
al tiempo que fenecemos;
assí que cuando morimos, 
descansamos. 
     De contado, a mente se lle cansaba e, vencida pola dor, as bagullas polas súas pálidas fazulas esbaraban. Nunha especie de solpor afogadizo, percibía a un tempo as sensacións recentes e os recordos dun tempo pasado. O arrecendo das ramas, e o estalar das berzas ao ser cortadas nas noites de xeada. Confundida por aquela mestura de imaxes que se detiñan nun instante, cando nena,  durmindo con Muchiña na mesma cama.
       As pegadas eran máis fondas a medida que chegaban. No adro, esperaba un crego de moi poucos anos, sustituto de don Amaro que esperando en Santiago se achaba. 
-Domini Deus omnipotente, qui ad principium hujus diei nos prevenire fecisti; tua nos odie salva virtute; ut in hac die ad nullum declinemus peccatum, sed semper ad tuam justitiam faciendam nostra procedant eloquia, dirigantur cogitationes et opera. Per Dominum nostrum Jesum Christum -o cura mergullou o hisopo no acetre e salpicou tres veces o ataúde para bendecilo. 
     Co pésame, voltaron as bágoas, e Anxélica notou un repentino mareo, sentía que ía perder a conciencia. Deu uns pasos trenqueante como querendo apoiarse no aire e caeu sen sentido, boca arriba, cos ollos vidriosos, ollando cara un punto indeterminado do ceo. Un líquido espumoso esbaraba polas comisuras da súa boca. Ao pouco, desde onde estaba, podía ver o seu corpo inmóbil, tirado no chan, mentres Galahad parecía contemplalo asustado.
      Un cordón de prata conectaba a Anxélica coa súa alma que levitaba. Flotaba coma unha cometa ao final da corda prateada. Desde onde estaba podía ver a lareira da antiga casa, onde se sentaba ata que a leña se esgotaba e os ollos se lle pechaban. Cabeceando polo sono, dirixirse á cama ilusionada, cando de nena se acostaba acariciada pola voz de Muchiña mentres a bicaba e a amantaba, antes de pechalos ollos e abrazar o mundo dos soños ilusionada.
-¡Ata mañán Anxélica!...
-¡Anxélica! ¡Anxélica! -exclamaba Galahad desesperado dándolle unhas labazadas na súa pálida faciana.
     Abriu os ollos. Semellaba estar baixo o fulgor de falerpas destelantes. Baixo un palio de seda, Galahad refulxia competindo coas estrelas. Ao seu carón a moitedume se acercaba para ver o que pasaba.
-¡Anxélica!
-¡Galahad!
   Asiña recobrou o sentido e voltaron á súa memoria os acontecementos recentes e o sufrimento se apoderou de novo do seu corazón. Pechou os ollos un intre e pideu por Muchiña para que onde estivese tivera paz e o seu espiritu permanecese sempre ao seu carón.
     En canto recobrou o alento e desapareceu a  xente, Galahad colleu de novo a Anxélica pola man e antes de comenzar a andar,  coma nun limbo luminoso, tras as frías lápidas, xorde, de pronto, o bardo adiviño.
-¡Merlín! ¡Meu amigo! -exclamou Galahad sorprendido. 
-¿Merlín? -Preguntou Anxélica lela que non era quen de ver ao mago amigo. 
-¡Está aquí, connosco, de pé, á veira nosa! -Respondeu Galahad cheo de gozo-. ¡Coa litúrxica vara miragreira! 
     Anxélica ollou, de repente, unha pequena bruma a carón de Galahad, da que,  a medida que ía cambiando a ollada, emerxía un anciá cunha barba  que parecía de brancas rosas florecida e nas mans, unha lira dourada que, con claros acentos, lle ordenaba aparellar os esforzados peitos, para acadar afáns gloriosos e altos feitos.
-A luz da miragre está onde hai un pregante rumor, cuberto de falerpas, na casa do Señor, baixo unha furna de prata, ergueita sobre unha escalinata -Logo que finalizou estas palabras, Merlín, entre a brétema se esfumou.
-¡Meu señor! ¡Meu amigo! ¡Non me deixes con este sabor! -exclamaba Galahad, mentres repetía as palabras do bardo adiviño-.... pregante rumor... Casa do Señor... Furna de prata... Sobre unha escalinata... ¿Qué nos quería dicir? ¡Non entendo nada! 
-Algo dunha miragre... -respondeu Anxélica pensativa.
-Si, nunha casa do Señor... 
-Ben pudera ser nunha igrexa... 
-Baixo unha furna de prata... -repiteu Galahad. 
-Sobre unha escalinata... ¡Claro! -Exclamou Anxélica. 
-¿Claro? -Preguntou Galahad sorprendido. 
-¿Ti non es Galahad?...
-¡Pois claro que si! ¡Es parva! ¡Fillo de Sir Lanzarote e Elena de Corbenic! 
-Entón, ¡está claro!... 
-¿Qué está claro? 
-Ti es un dos tres cabaleiros da Mesa Redonda do rei Arturo... 
-Ao gran, porfa, que xa sei quen son... -apurou Galahad desesperado. 
-¡Outro burriño con ourelleiras! 
-¿Outro que?... 
-¡Nada! Que digo, que es un dos tres cabaleiros que pola túa pureza gaia, atopas o Santo Grial... 
-¡Dime algo que non saiba, Anxélica, por favor!... 
-Que a casa do Señor...,  é a igrexa de Santiago... 
-¡Ah!... ¿A igrexa de Santiago? -soltou Galahad lelo. 
-¡A catedral! Onde hai un pregante rumor, polas oracións dos penitentes, compre subir a escalinata e chegar á furna de prata... 
-¿Hai unha furna de prata?
-¡Pois claro! ¡O osario do apóstolo Santiago!...
-¡Hai que ir alá de contado!
     Logo de despedírense dos pais con rostro congoxado, Anxélica montou con Galahad que espoleou o cabalo desaparecendo de contado e deixando atrás o adro da igrexa de Augas Santas. Avanzaron toda a noite, cruzando fermosos paraxes ao trote. Cando chegaron a Compostela, xa era noite e decidiron pernoctar na Casa da Troia. A dona da pensión, dona Generosa, viuva dun capitán de carabineiros, era unha muller cariñosa que en canto os veu chegar, ordenou que os acompañasen a Negreira, á escola de Equitación para deixar o cabalo a bo recaudo.
     De volta en Santiago, un grupo de persoas se arremuiñaban ao redor da última carrilana voceando os nomes dos viaxeiros.
-¡Fonda Suiza!
-¡Vizcaína!
-¡La estrella!
     Un grupo de mulleres descalzas, arremangadas ata os xeonllos, colocaban os molidos na cabeza, dispostas a cargar os bultos que lles arrancaban das mans aos viaxeiros para gañarse o pan. Mentres un municipal a piques de xubilarse, non tiña intención de impedilo, sabendo, que algunha se había de comportar.
-¡Señorito! ¿Quere que llo leve?
     Pasou diante de Galahad e Anxélica un "señorito" que se deixara conducir por unha moza na penumbra.
-¿Como non acenden os faroles? -Preguntou Galahad.
-Seica o Concello ten un contrato coa compañía de gas para que non se acendan as farolas nos días de lúa chea -respondeu o mozo que os acompañaba.
     Entraron na fonda ao par que o "señorito", seguido pola moza que cargaba na cabeza unha maleta. Saíulles ao paso unha criada resolta e pícara, que os guiou polas escaleiras.
-Esta é a súa estancia señor... -Soltou a criada dirixíndose a Galahad-. Esta é a súa... -dixo, dirixíndose ao "señorito" que botou un vistazo rápido ao cuarto.
-¡Quiero otro mejor! -exclamou-. ¡Quiero el mejor!.
-¡Ai señor! ¡No se ponga así! ¿Y luego este que tiene? Aquí han parado señores de las mejores casas...
     Logo de deixar a Anxélica na súa habitación, a criada levou ao mozo a unha salita con alcoba, amoblada con pretensións; pero sen gusto e incómoda e nesta ocasión,  o señorito non protestou.
     Anxélica ao quedarse soa, asomouse a un pequeno balcón da estancia que daba a unha rúa escura e estreita. Parecía que se podía tocar a outra fachada con so alongar a man. Logo dun anaco, deitouse na cama. Soaron doce badaladas na torre da Berenguela. Non era quen de esquecer a noite pasada ao carón de Muchiña. Non sentía dor, era máis un sentimento de nostalxia. Adormilada, en estado alfa, percorría lentamente os camiños do tempo, nunha cidade de farolas apagadas, e co espiritu conmocionado, suplicaba, coa intención de escudriñar o que se acochaba ao outro lado. Á fin quedou dormida, arroupada entre as mantas.
     Á mañanciña, baixaron ao comedor a almorzar. Galahad dirixíuse a un pequeno mostrador tras o que a camareira estaba de palique co mozo da noite anterior.
-Y, ¿que espera usted? Es forastero, viene por primera vez a Santiago. Si quiere conocer cosas, pregunte...
-No deseo nada, ni enterarme de nada, ni me interesa lo que pase en este pueblo... -díxolle o señorito á criada con notable desagrado.
-¡Oiga usted! -Interrompeu Galahad.
-¿Café? ¿Solo? -preguntou a moza para evitar enfrontamentos.
-Dous con leite, por favor...
-No se apure señorito, aquí también es posible divertirse... -dixo a criada dirixíndose ao madrileño como querendo compadecelo.
    Logo de almorzar con pan do Tangueiro, marmelada e froita fresca recén comprada na praza de abastos, sairon na busca do resto dos romeiros. Na praza das Praterías tropezaron cun grupo de xente que se arremuiñaban en torno ao que parecía unha discusión polo ton das voces que saían do seu interior. Ao acercarse ollaron que un dos mozos da disputa era o que a noite anterior se negara a recibir a habitación que a criada da fonda lle ofertara.
       Galahad colleu ao mozo por un brazo e ante o asombro da xente comezou a andar cara o exterior.
-¿Imos?... Estante esperando...
          Camiñaron un rato, deténdose a mirar calados os escaparates cheos de medallas e de santos. Logo metéronse nun café ao estilo provinciano con diváns de veludo vermello e os espellos suxos. Nunha esquina do interior, uns pacíficos e silenciosos xogadores de ajedrez, na outra, entre estrepitosos golpes na mesa de mármol se bociferaba.
-¡Ponlle aí un seis!
-¡Foder non hai forma!
-¡Que mala leite tes!
          Os camareiros ao redor dos da partida de dominó discutían as xogadas. Sentaron nunha esquina e non fixo falla chamar a atención  para que un camarero acudise rápido
-¿Café...? ¿Solo...?
-Soy Gerardo -dixo o xove que non tivera ocasión de presentarse.
-Galahad..., esta é Anxélica...
-Soy el personaje principal de la novela La casa de la Troya que escribió el periodista Alejandro María de las Mercedes Pedro Pérez García Lugín -dixo o mozo con aire de estirado e certa nostalxia.
-Pois eu son Galahad, cabaleiro da Mesa Redonda na busca do Santo Grial e espero atopalo en Santiago.
-Eu so son Anxélica que non é pouco, e so camiño... Eres de Madrid, ¿a que si?...
-Lo soy... ¿Como lo has adivinado?
-Estudiante de dereito e te obrigaron a vir a estudiar a Santiago...
-¡Si!... -dixo o mozo sorprendido.
-¡Porque lin a Novela parvo! -respondeu Anxélica con agrado.
-¿Estuvisteis alguna vez en Madrid?
-Non, pero espero que pronto poida ir... -Respondeu Anxélica.
-¿Contarás conmigo?... -dixo Galahad.
-Aquí tamén pode divertirse un... -soltou Anxélica.
-¿Aquí? ¿Con la lluvia, las calles oscuras y esta tristeza?...
-Con todo iso... ¡Compostela é a capital do mundo!...
-¡Menos lobos caperucita!... -soltou Gerardo con aire de chulapo madrileño na verbena de La Paloma.
-¡Pois si! -replicou Anxélica.
-Se ela o di e que é así... -dixo Galahad.
-Hablas como esa tal Rosalía de Castro que odiaba a los madrileños...
-Non é verdade... -contestou Anxélica doce.
-Entón, ¿A que veñen os versos?...
-¿Que versos? -preguntou Galahad que non entendía de que falaban.
-En los que dice:
Castellanos de castilla, 
tratade ben aos galegos;
cando van, van como rosas, 
cando vén, vén como negros. 
-Iso está situado nun determinado contexto histórico do que, coma ben sabes, non compre sacar as cousas... -dixo Anxélica concedéndolle a Gerardo nivel e madurez suficientes como para entendelo -Entón, ¿tamén vos quería mal Alberti e todos os que falan dos castellanos?... Digocho eu, ¡non!...
             Comenzaba a orballar e paseniño un manto de sombra cubría o empedrado.
-¿Es verdad que llueve siempre en Santiago?...
-Ás veces se pasa tempo chovendo, pero xa te acostumbrarás. En Compostela sempre hai algo que facer...



Autor: Alfonso Iglesias Zamar 
En Compostela,  a 29 de agosto de 2017 




     




jueves, 10 de agosto de 2017

"EL SER"

"Lo mismo permanece en lo mismo, y descansa en sí mismo". Parménides

El hombre es un invento que está sujeto a los sistemas discursivos de cada época. Como decía Foucault, no hay más verdad que la que establece el poder que crea el discurso de su propia historia. El significado de Aletheíe va más allá de su traducción como "verdad"; es algo así como el "no ser" que se niega a si mismo. Luego la vida es Ser.
Por otra parte, Heráclito decía que "el Logos" (verbo) se encuentra en todas las cosas y el "kosmos" era el orden que se observa en las partes que constituyen "la Totalidad". También decía que "todo era devenir" porque nada existe en la realidad que sea siempre igual, "lo único real es el cambio".
Heidegger nos dice que no hay un sujeto y un objeto, hay un "Dasein", por lo que, la relación ser y mundo es indisociable. Antes del "Dasein" no hay "mundo". El mundo existe en "el hombre y para el hombre", porque el hombre es una construcción de si mismo y es el, el que a su vez, construye su mundo. El "ser para la muerte" de Heidegger bien pudiera ser "el ser para la vida".
Sin embargo, el Ser de Parménides está más allá del alcance del "hombre". El Dasein que se angustia, porque no puede evitar la responsabilidad de sentirse único protagonista del mundo, en el fondo siente que no lo es. Para que exista un "devenir" que solo existe por y para "el hombre", antes tiene que existir un Ser. El devenir solo existe en la mente del "hombre".

jueves, 3 de agosto de 2017

"LOS DIOSES MODERNOS"

"La Naturaleza es (...) el "Orbe" espacio-temporal en su totalidad. El dominio total de la experiencia posible". Hedmund Husserl

Dice Albert Camus en "El hombre rebelde" que la rebelión metafísica es el movimiento por el cual el hombre se alza contra su situación y la creación entera. Continúa diciendo que el rebelde metafísico se declara frustrado por la creación. Yo añadiría que se siente frustrado por como se ha construido y tratado "la creación" y como este hecho ha llevado al hombre a su propia "alienación" (enajenación, ya sea loca o cuerda), no a través del trabajo, como sostenía K. Marx, sino a través de su propia "acción ".

Hesíodo nos muestra a Prometeo encadenado y apartado de "la mesa" de los dioses. Esquilo nos lo muestra con una "inteligencia" capaz de desafiar a los dioses por amor a la humanidad, acto por el que es sometido a castigo perpetuo, y es consciente de su realidad cuando exclama: "Ah, ved la injusticia que soporto". El esclavo, cuando es consciente de su realidad  y se alza contra su amo no lo niega como ser, lo niega como amo. El problema surge cuando no se siente esclavo porque no "conoce" a su amo ya que la ciencia lo ha hecho "invisible". 

¿Como advertir con claridad en el reino de la confusión? Los "dioses modernos" todopoderosos tienen a su disposición "la ciencia y la razón", y a su servicio los medios de comunicación y las nuevas tecnologías. Dice Noam Chomsky que los Medios de comunicación de masas intentan básicamente distraer a la gente. Pierre Bourdieu añade que la televisión goza de un monopolio sobre lo que pasa en la cabeza de una gran parte de la población y lo que piensan. Y de ello son conscientes "los dioses modernos" que, con la ayuda de la psicología, los utilizan para "crear guerras" entre los "humanos" y "jugar con los hombres", tal como nos muestran las más antiguas versiones del origen del Cosmos y el linaje de los dioses de la mitología griega; además de utilizarlos como "control social", y para desviar la atención. 

En los años veintes del pasado siglo, J. B. Watson, decía: "Dadme una centena de niños sanos, (...) para que los eduque, y yo me comprometo a elegir uno de ellos al azar y adiestrarlo para que se convierta en un especialista de cualquier tipo que yo pueda escoger (...), prescindiendo de su talento, inclinaciones, tendencias, aptitudes, vocaciones y raza de sus antepasados". Otro de los "padres" del conductismo, B. F. Skinner dijo con acierto:"No hay ninguna razón por la que no se pueda enseñar a un hombre a pensar". Y esto también lo saben los "dioses modernos".

martes, 1 de agosto de 2017

"LOCURA Y RAZÓN"

"La locura no tiene tanto que ver con la verdad y con el mundo, como con el hombre y con la verdad de si mismo". M. Foucault 

Es evidente que los locos no siguen las normas, por lo que, para que sean funcionales, la razón, a través de la psiquiatría, debe imponerse y vencer  al delirio. Sin embargo, se dice que el genio y el loco tienen mucho en común, y la inspiración poética, a menudo fue considerada como una especie de delirio. Según Séneca, el mismo Aristóteles decía que no hay talento sin un componente de locura. Platón en el Fedro, afirma que sin un grado de locura no puede haber un verdadero poeta y que, quien ve cosas eternas en las perecederas parece loco. Por último, Goethe en el Torcuato Tasso, nos muestra la constante transformación del genio en loco. 

De lo anterior se deduce que cualquier elevación del intelecto sobre la medida ordinaria constituye una anormalidad que predispone a la locura. El delirio altera la percepción y la locura el pensamiento. La idea de la conservación de la energía de Roberto Mayer contada por Heim ilustra como irrumpe el inconsciente en el genio, "...que el nuevo pensamiento de R. Mayer no se desprendió lentamente de los conceptos tradicionales de fuerza, mediante profunda meditación sobre ellos, sino que es una de esas ideas percibidas por intuición, que naciendo en otras regiones de la naturaleza espiritual se apoderan, por decirlo así, del pensamiento y lo obligan a transformar los conceptos tradicionales".

En otros tiempos, la "locura mantenía un diálogo con la razón", y le transmitía una sabiduría que la razón era incapaz de alcanzar por si misma. De la misma forma que el loco, pierde por momentos el hilo de la conciencia, y no percibe el mundo de la división y de las relaciones, el genio olvida el principio de razón y no busca, ni ve las cosas más que de una forma intuitiva. No percibe la relación de las cosas entre si, sino la esencia de las ideas. Igual que el loco, parece no atinar con la justa medida y carece de moderación. 

Al final, el poder estabece la verdad conveniente, y con la emergencia de la razón, tal como la conocemos desde Descartes y Montaigne, con la desacralización de la miseria y la locura. Los locos dejaron de ser útiles, ya no tenían nada que ver con lo sacro o lo místico. Simplemente ocuparon su lugar en la gestión racional de las ciudades, un lugar en ninguna parte al que eran destinadas todas las personas que no sirven adecuadamente al sistema productivo; y la medicina, a través de la psiquiatría, al centrar su atención sobre ellos fue cobrando importancia como encargada de preservar el orden moral, social, científico, institucional y terapéutico. 




miércoles, 26 de julio de 2017

"EL TODO"

"El corazón tiene razones que la razón desconoce". B. Pascal

Heráclito sostuvo que todo cambia; Parménides replicó que nada cambia. Quizás son correctas las dos afirmaciones. No podemos saber lo que no es, ni manifestarlo, porque son una y la misma cosa que puede ser pensada y existir. De esta forma, el devenir desaparece y el pasado no se percibe. 

La persona que conoce sus limitaciones actúa con prudencia y será feliz frente a lo que para otra representaría la desgracia. Nada hay de "malo" en que el interés propio gobierne la conducta humana. Ninguna virtud es previa al intento de conservar el propio ser; pero esto, nada tiene que ver con el egoísmo ordinario. Somos libres en la medida en que nos determinamos a nosotros mismos, de la misma forma que somos esclavos en la medida en que lo que nos ocurre está determinado por causas exteriores.

La mente está igualmente afectada por una cosa ya sea una idea de presente, pasado o futuro. Al ser el tiempo una ilusión, todas las emociones que tienen que ver con el pasado o con el futuro son contrarias a la vida. Cualquier cosa que ocurra forma parte del "eterno mundo intemporal" (sub specie aeternitatis). La maldad surge de considerar las partes del todo como si fueran subsistentes en si mismas. Lo que es real y positivo en nosotros es lo que nos une al todo y no lo que conserva la apariencia de separación. 

El más elevado bien y la más alta virtud es el entendimiento a través del conocimiento. El placer es esencialmente bueno. No es más que la ausencia de dolor; pasar de un estado de ausencia a otro de permanencia. El "deseo lúcido" determina la voluntad en la búsqueda de lo bueno en lo placentero; mientras que el temor, la falsa humildad y el sentimiento de culpa son nefastos para nuestro crecimiento.

La persona prudente no se arrepiente de sus acciones. La vida es "acción" y la sabiduría de la persona libre consiste en ensalzar la vida, en la medida que lo que nace de nosotros es bueno. Ningún mal puede sobrevenir a una persona, salvo por causas externas. El Universo como un todo no está sujeto a causas externas y nosotros somos parte de esa naturaleza universal. Si tenemos un entendimiento claro de ello, esa parte de la naturaleza que es la inteligencia sabrá elegir y decidir en lo que nos sobrevenga y en tal aquiescencia persistiremos. La persona solo es libre en tanto en cuanto capta esta realidad a través del entendimiento.

Comprender lo necesario de las cosas ayuda a la mente a adquirir poder sobre las emociones. El/la persona que de forma clara se conoce a si misma y sus emociones, más ama a la vida y al "otro" a través del amor intelectual que surge de la unión de pensamiento y emoción, que consiste en combinar el pensamiento con el goce de la aprehensión de la vida, lo que implica alegría, porque a medida que conocemos nos acercamos al todo que no tiene pasiones, ni penas. El gran remedio para la dicha consiste en tener las ideas claras respecto a la naturaleza de las emociones y su relación con el "exterior" de donde procede el amor al objeto sometido a variaciones, pasajero y cambiante  que tiene carácter turbulento e inquietante. Las cosas excelentes son las más difíciles y raras, pero las más placenteras.