Quien observe a los miembros de la comunidad en la que vive, reconoce que la gran mayoría es pacífica, benevolente, solidaria y posee un amplio sentido de justicia. Es un hecho comprobado que los seres humanos nos ocupamos de aquellos que nos necesitan fomentando la reciprocidad y asegurando la supervivencia. Sin embargo, la clave no está en la milenaria herencia histórica ni en dejarnos subyugar por intereses alienantes.
APRENDIENDO A VIVIR
Este blog quiere ser un punto de encuentro para las personas que buscan una explicación, para los que no comprenden; aquellos y aquellas que buscan con una actitud libre y abierta respuestas...
...quiere ser una herramienta a favor de la tolerancia, la justicia y la libertad...
...un instrumento para tomar el control...
...una ayuda para conocerse mejor, comprender la existencia humana, nuestras necesidades y apegos...
...en definitiva una herramienta para llenar nuestro vacio interior y recuperar la confianza...
sábado, 31 de octubre de 2020
EL MONO DESNUDO
Quien observe a los miembros de la comunidad en la que vive, reconoce que la gran mayoría es pacífica, benevolente, solidaria y posee un amplio sentido de justicia. Es un hecho comprobado que los seres humanos nos ocupamos de aquellos que nos necesitan fomentando la reciprocidad y asegurando la supervivencia. Sin embargo, la clave no está en la milenaria herencia histórica ni en dejarnos subyugar por intereses alienantes.
EL FUTURO
sábado, 17 de octubre de 2020
BUENA QUÍMICA, SALUD Y HONESTIDAD
viernes, 16 de octubre de 2020
EL EGO Y LAS INSTITUCIONES
"Cinco causas del sufrimiento, y de la infelicidad resultante: desconocer nuestra identidad auténtica, aferrarnos a la idea de permanencia en un mundo mutable por naturaleza, temer al cambio, identificarnos con esa alucinación de origen social llamada ego, temer a la muerte". Deepak Chopra
¿Qué es lo que impide que el ser humano se reconcilie consigo mismo y con sus semejantes? Decía K. Marx que las desigualdades sociales generan la agresividad humana; sin embargo, Freud nos habla de la existencia del "malestar en la cultura"; para él, hay en el ser humano un instinto de muerte (Thánatos), y es la agresividad innata la que provoca las desigualdades. Hemos creado una fisura que genera la bipolaridad que nace de nuestra cultura, y el ser humano puede y debe regenerar esa fisura. La regeneración pasa por retroceder críticamente al origen.
Procede superar el historicismo epistemológico. El Nirvana no está más allá, ni separado del nacimiento y la muerte, sino que la Tierra es la flor de loto. La eternidad y la liberación son el ahora. El problema es que el ego es un invento de las instituciones. Por lo que no podemos esperar ninguna cooperación liberadora. Freud presenta la represión como condición sine qua non del desarrollo de la civilización y las élites utilizan el "principio de realidad" como arma opresora. Como decía Wittgenstein, "la solución del problema de la vida está en la desaparición de este problema".
jueves, 8 de octubre de 2020
ETHOS
"Entonces Yahvéh-dios formó al hombre del polvo de la tierra (...) Plantó Yahvéh-dios un jardín en Edén, al oriente, y puso allí al hombre (...) Y Yahvéh-dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles gratos a la vista y de frutos sabrosos; y también el árbol de vida en medio del jardín, y el árbol de la ciencia del bien y del mal...
Y Yahvéh-dios dio al hombre este mandato: De todo el árbol de la vida podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comas, pues el día en que de el comieres, morirás sin remedio". Génesis
ABEL (EL DEVENIR COMO POSIBILIDAD)
Aristóteles intenta definir en que consiste la buena vida, una vida buena que tenga por horizonte la realización humana plena, que permita decir que se ha valido la pena vivir la vida tal y como se ha vivido. El punto de partida de la ética de Aristóteles es la constatación de que "el bien es aquello hacia lo que tienden todas las cosas", y el bien último, en el caso de la vida humana, el bien que elegimos no como instrumento para conquistar otros bienes sino el bien que en si mismo es el más perfecto de todos, la eudaimonia (la felicidad).
Concebía el día a día de la vida como un camino coherente y, dependiendo de nuestras opciones cotidianas, nos alejaremos o acercaremos a la felicidad. Si Platón, a través de la metáfora de "La Caverna", asimilaba la conquista del bien a la iluminación, Aristóteles nos ofrece la mano para ayudarnos a transitar un itinerario oscuro, lleno de ambigüedades y de dificultades, que nos obliga a tomar decisiones a diario sin más luz que nuestra intuición.
Aristóteles nos propone el hábito de escoger en un campo de relaciones entre vicios y virtudes. Consiste en elegir nuestros actos de tal forma que no pequemos en exceso ni en defecto. En el caso de la valentía, por ejemplo, su exceso seria la temeridad; su defecto la cobardía. Propone pensar desde nociones extremas: la ausencia total de valentía, por un lado, y el exceso total por el otro. Solamente las acciones conducen a la virtud. Consiste en un proceso en movimiento que se va haciendo con los propios actos.
Para Aristóteles es posible realizar nuestro potencial a través del acto. La virtud debe ser un movimiento, paso de potencia a acto, a largo plazo, una constante que permanezca y llegue a formar un carácter. La virtud es un hábito. Los hábitos se pueden enseñar y practicar, para ello es necesario que los actos sean de nuestra elección y partan de nuestra libre voluntad, pues los actos involuntarios están sometidos a la coacción o a la ignorancia.
La elección es el deseo de lo que se encuentra en nuestro poder y requiere un momento previo de deliberación (boulesis). La secuencia voluntariedad-deliberación-elección dibuja un carácter virtuoso solo en la medida en que logra convertirse en costumbre. Una vida virtuosa conduce a la felicidad.
CAÍN (EL ACONTECER HISTORICO: LA NEGACIÓN)
"Y cuando estuvieron en el campo, Caín se levantó contra Abel y lo mató". Génesis
"¡Ah! si tú también hubieras comprendido en este día el mensaje de paz! Pero ¡ay! queda oculto a tus ojos"."Cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, lo crucificaron..." Evangelio de Lucas
Se dice en el Kybalión atribuido a Hermes Trimegisto: "Lo que es arriba es abajo...". Decía Aristóteles que en la semilla está el árbol en potencia. El ser humano solo puede desarrollar su potencial a través del acto. Es la posibilidad de ser haciéndose. Se elige ser a través de un acto de libre voluntad que se encuentra en nosotros. Para Aristóteles, un carácter virtuoso solo se logra con el hábito de actos virtuosos.
Para Tomás de Aquino la esencia es pura potencialidad y la existencia es acto. Actualidad de la potencialidad del ser. Hace que la esencia (potencia) llegue de hecho (acto) a existir. Según Tomás, los actos de las personas son actos libres y proceden de la voluntad, y el objeto de la voluntad es el bien. ¿Cúal?. Algo que está por encima del hombre: Dios. Otro de los padres de la Iglesia, Agustín de Hipona, decía que el mal es la ausencia de bien. Para él, la ignorancia es un mal como la enfermedad es la ausencia de salud y la crueldad la ausencia de compasión.
Los millones de víctimas de las guerras imperialistas a lo largo de la historia, bajo el imperio de los Hititas, Cesar, Alejandro, Napoleón o los Nazis; las víctimas del Holocausto, del Stalinismo, o de guerras alimentadas por el odio de unos contra otros como el genocidio en Indonesia de 1965, donde cerca de dos millones de personas fueron asesinadas por militares y milicias civiles, en la mayor parte vecinos, son algunos acontecimientos de nuestra historia. ¿Puede el hábito de la virtud alcanzar la felicidad sin apartar la mirada de la realidad? ¿Sin mirar para otro lado? ¿Somos más felices aceptando el mal (San Agustín de Hipona) a través de la ignorancia? La respuesta está en la Ethos; es decir, en la costumbre o el hábito.
lunes, 28 de septiembre de 2020
PENSAMIENTO CRÍTICO: LA PERSONA PROTAGONISTA DE SU DESTINO
"¡Qué obra maestra es el hombre! ¡Qué noble de razón! ¡Qué infinito de facultades! ¡En forma y movimiento, qué pronto y admirable! ¡En acción, qué parecido a un ángel! ¡En entendimiento, qué parecido a un dios!". Hamlet (Shakespeare)
La grandeza de la persona, no reside en que ocupa un lugar privilegiado en el kosmos, ni en la excelencia de su naturaleza, ni siquiera en la capacidad inquisitiva de su razón, sino en su libertad; en la capacidad para hacerse a si misma, "en convertirse en escultor y modelador de si mismo".
La existencia de las personas se explica por el acto libre. Naturalmente, su grandeza arrastra consigo la responsabilidad del bien, porque el ser se identifica con el bien. El bien es comunicativo, tiende a expandirse, a darse a los demás. La libertad es una llamada a la plena realización; pero, es propio de la razón no aprender de forma inmediata la verdad, y teniendo en cuenta que el entendimiento humano tiene obstáculos y no se sirve con moderación y provecho de las ayudas que están al alcance de su mano, se sigue una abundante ignorancia de la Naturaleza y de esa ignorancia innumerables prejuicios, y por ello, es propio del hombre progresar despacio en su conocimiento.
No hay ninguna esperanza de que los errores que prevalecieron en el pasado, si la mente es abandonada a si misma, se corrijan a sí mismos, porque las nociones de las cosas que pasivamente y con deleite la mente extrae, guarda y acumula, están viciadas y han sido extraídas de forma confusa y temeraria. Solo, comenzando de nuevo, con medios más sólidos se puede construir a partir de los fundamentos apropiados, una restauración total de las ciencias, las artes, y todo el saber humano. Aunque parezca una tarea infinita y superior a la condición humana, su desarrollo mostraría que es una empresa más responsable y justa que lo que hasta la fecha se ha llevado a cabo.
No es posible vencer a la Naturaleza, hay que entenderla y obedecerla. Es insensato pensar que es posible avanzar por procedimientos que no sean totalmente nuevos, porque, los doctos pueden corromperse y elaborar una falsa elocuencia de la que se aproveche el poder, justificando la falta de libertad, de justicia, de igualdad, y de solidaridad, derivando necesariamente en una barbarie de la reflexión. Y, dotados de la reflexiva malicia que lleva al aturdimiento y a la estupidez, pierdan el rumbo de la verdadera razón y de la fe, como elementos clave para la vida.
Dice Hobbes: "Viendo, pues, que a la recíproca agresividad natural del hombre se añade el derecho de todos los hombres a todas las cosas, se da que un hombre ataque con derecho a otro y que éste tenga derecho a resistir; con lo cual los hombres viven en un estado de desconfianza (...) con lo cual el estado de los hombres en esta libertad natural es el estado de guerra". No se ha llegado a consenso sobre lo que es ley natural. La mayoría de escritores que han tratado el tema se limitan a afirmar que es contrario a la ley natural lo que va contra el consenso de las naciones más cultas y civilizadas. Pero, en muchos casos, la historia de aquellas naciones que se tienen por tales, está plagada de guerras cainistas e imposiciones imperialistas, lo cual justifica al propio Hobbes cuando dice que la condición natural del hombre es la de una guerra de todos contra todos.
Si fuera tan fácil mandar sobre las almas como sobre las lenguas como dice Spinoza, "todo el mundo reinaría con seguridad y ningún Estado sería violento, puesto que todos vivirán según el parecer de los que mandan y solo según su decisión juzgarían que es verdadero o falso, bueno o malo, equitativo o Inocuo". Es imposible, sin embargo, que la propia alma esté totalmente sometida a otro, ya que nadie puede transferir a otro su derecho natural o su facultad de razonar libremente y de opinar, ni ser forzado a hacerlo. "De donde resulta que se tiene por violento aquel Estado que impera sobre las almas". Estas cosas son derechos de cada cual, al que nadie, aunque quiera, puede renunciar.
El fin del Estado no es dominar a las personas, ni sujetarlas por el miedo y someterlas a otros, sino, por el contrario, librarlos del miedo, para que vivan con seguridad; es decir, para que conserven su derecho natural. Dice también Spinoza: "El fin del Estado (...), no es convertir a los hombres de seres racionales en bestias o autómatas, sino en lograr más bien que su alma y su cuerpo desempeñen sus funciones con seguridad, y que ellos se sirvan de su razón libre y que no se combatan con odios, iras o engaños, ni se ataquen con perversas intenciones. El verdadero fin del Estado es, pues, la libertad".
viernes, 25 de septiembre de 2020
PENSAMIENTO CRÍTICO: EL FUTURO DE LA VIDA/PARO JUVENIL 39,6%...
"Qué va a ser de los pobres, si ayudan a los ricos a que sean cada vez más ricos, en detrimento de los pobres, que cada vez son más pobres...". Anónimo
"Los individuos se encuentran ante una tarea..., posponer a la supremacía de las condiciones exteriores (...) sobre los individuos la supremacía del individuo sobre (...) las condiciones exteriores". K. Marx
El individuo está en el centro del ciclo eterno de la naturaleza infinita cuya finalidad es la realización de su totalidad humana. En esta vida terrenal, el error se convierte en el camino a la verdad, donde el bien y el mal son la síntesis de un campo extraído de una parte de la historia de la humanidad, que ha variado de país en país y de época en época y, con frecuencia, han estado en recíproca contradicción.
El bien no es el mal, ni el mal el bien; si el uno y el otro se confunden, se acaba toda moralidad. Existe una moralidad cristiana y feudal, legada por generaciones pasadas. Tenemos, igualmente, una moral burguesa, y, en su contra, una moral sustraída al proletariado por falsos adalides que en nombre de la libertad han impuesto regímenes contrarios a la Naturaleza humana... ¿Cuál es la verdadera? Ninguna de ellas.
¿Cuales son las normas que han de regular la "sociedad del futuro"? Aquellas que tienen en cuenta los valores que propugnaba la Ilustración: igualdad, libertad, solidaridad y justicia. Una sociedad en la que el individuo trabaja para sí mismo y, para desarrollo de lo colectivo, sin dejar a nadie atrás. De modo que el derecho a existir, a alimentarse, a vestirse, a tener una vivienda digna, y el acceso a los recursos que necesite para su desarrollo personal y social, no dependan de su ascendencia.
En la época definida históricamente como "barbarie" o "salvaje", en los primeros tiempos de la Humanidad, el "alma" de los individuos era la comunidad. Mientras que, "con la aparición de la civilización", el alma, desde sus principios hasta hoy, ha sido la codicia, cuyo objetivo final es la riqueza de tal o cual..., pero no la sociedad. ¡He ahí la paradoja! En realidad, no se definen normas de acción concreta dirigidas al desarrollo de la colectividad, sino disposiciones para justificar la explotación de unos individuos por otros, aunando todos los esfuerzos para demostrar que "jamás hubo una moral establecida por los amos para los esclavos", que no era más que la determinación directa de las fuerzas económicas.
La economía política, es la ciencia de la industria, pero con el ideal de la avaricia que intenta incluir al trabajador con el engaño de un supuesto "ahorro" que, en realidad, solo engorda las arcas de unos pocos, en detrimento de los muchos, glorificando "un arte servil". La economía política, aunque adopte el aire de buscar la satisfacción terrenal, es una ciencia de una determinada moral. Una moral que exige la renuncia del "si mismo", renunciar a la vida y al desarrollo de la Totalidad del ser humano. Aunque podamos ir al teatro, al cine... Estamos cercenando nuestro pensamiento libre y el amor a la humanidad; podemos elaborar teorías, cantar, pintar, escribir, si con ello contribuimos a aumentar el tesoro cultural de esa moral. Una moral que parece decir: "cuanto menos seas y menos tengas, cuanto más tienes que aportar en esa vida que se te ofrece". El lema de la propaganda es: "Si no tienes es porque no te esfuerzas". Que se lo digan a los jóvenes, con un porcentaje de paro en España del 39,6% ¿Cuál es su futuro?
Según esta moral, todo lo que la economía te sustrae de vida y de humanidad, debería concedértelo en dinero y riquezas; lo que tu no puedes ser, tu dinero lo puede. Tu dinero te facilita el acceso al arte, la erudición, el poder, satisface tu curiosidad a través de viajes..., pero, ¿y si no tienes acceso al dinero? Solo queda la esperanza de futuras pasiones devoradas por la sed de posesión. Aunque se nos conceda lo mínimo para que se desee vivir, no se desea vivir más que para poseer. El rico y el pobre están atrapados por el mismo espejismo.